Blog de Fundación Azara

Ciencia y Conservación

Novedades editoriales

12 mayo 2010 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

La ecomoda: una tendencia mundial

La grave situación ambiental está despertando conciencia y el mundo de la moda no ajeno a esto, tomó partido a favor de la ecología.

Cada vez es mayor el número de diseñadores y grandes firmas que marcan tendencias “verdes” en el vestir, en los accesorios y hasta en los cosméticos.

La moda ecológica, o ecomoda, se encarga de hacer prendas de vestir fabricadas de manera natural, respetando el medio ambiente y los derechos humanos de sus productores.

El reciclado y el reuso de productos es valorado en la ecomoda, muchos materiales que antes eran considerados de desecho (como bolsas de nylon, botellas de gaseosas, papeles de diarios y revistas, diferentes plásticos, etc.) se reutilizan dándoles nuevas formas.

Las materias primas que más se usan son el lino, algodón o las fibras vegetales que se han cultivado con agricultura orgánica evitando el uso de fertilizantes y químicos para no contaminar la tierra, ni el agua o el aire.

En la Semana de la Moda que se realizó hace unos días en Nueva York se sumó al “diseño verde”. Por primera vez el auspiciante Mercedes-Benz intentó que el evento tenga una emisión de dióxido de carbono neutral y varios de los diseñadores que presentaron sus colecciones otoño/invierno 2010 pusieron énfasis en materiales o diseños sustentables.

El estilo ecológico fue evidente sobre la pasarela, donde los diseñadores destacaron diseños sustentables de la joyería hecha con metales reciclados de la indígena americana Maria Samora para la línea de moda con consciencia ecológica y social c. marchuska.

El departamento de protección ambiental de la ciudad de Nueva York se unió con Aveda, compañía que fabrica productos capilares y dermatológicos, para ayudar a reducir el consumo de agua embotellada al colocar estaciones con agua potable para los asistentes a la Semana de la Moda.

Grandes firmas internacionales como Ermenegildo Zegna, Giorgio Armani, Salvatore Ferragamo, Timberland, Stella McCartney, H&M, Zara, Levi’s, Gap y Nike, por citar algunos, han optado por realizar colecciones con fibras ecológicas.

Algunos ejemplos en la Argentina:

Manto trabaja con familias tejedoras de Salta, creó una línea de abrigos uniendo la impronta norteña a través de textiles en lana de oveja con formas urbanas y contemporáneas.

Levi’s se unió con la ONG Otro Mercado al Sur y lanzó remeras de algodón agroecológico cosechado por productores aborígenes del noreste del país.

Martín Churba con su marca Tramando trabaja con la cooperativa de mujeres de la Villa 31 realizando accesorios para escritorio con descartes textiles.

Baumm diseña bolsos a partir de la recuperación de las lonas publicitarias de la vía pública.
Wal-Mart, Desiderata y Zhoue lanzaron bolsas reutilizables para evitar el uso excesivo de bolsas de cartón.

En Tota reciclados reutilizan materiales y objetos creando joyas únicas.

20 febrero 2010 Publicado por | Cuidado del ambiente, Ecología y arte, Ecología y negocios | Dejar un comentario

Las Grutas y sus riquezas naturales

El Municipio de San Antonio Oeste quiere promocionar a Las Grutas como destino turístico para todo el año en base a las riquezas naturales y paisajísticas que rodean a la localidad.

En tal sentido trabaja para promover el ecoturismo, y un turismo responsable con el cuidado del ambiente y respetuoso del mismo.

Durante el año, la Municipalidad realizó una primera experiencia piloto con un Observatorio de Fauna Marina instalado temporalmente en la costa de Las Grutas y recientemente con la Fundación Azara montó un esqueleto de una ballena minke en la costanera, frente al Casino, con la idea de divulgar el conocimiento sobre la fauna marina que habita ese sector de la costa patagónica.

El esqueleto en cuestión es de una ballena que varó en las costas del lugar hace varios años. Fue estudiado y recolectado por investigadores del Instituto de Biología Marina y Pesquera Almirante Storni (Universidad Nacional del Comahue – Ministerio de Producción de Río Negro) y del Laboratorio de Mamíferos Marinos del Centro Nacional Patagónico, y recientemente montado por la Municipalidad y la Fundación Azara (Universidad Maimónides) para que lo puedan apreciar los casi 250.000 turistas que arriban anualmente a Las Grutas.

El montaje del esqueleto de unos 9 metros de largo atrajo a cientos de turistas que a metros de la bajada a la playa se detuvieron a ver los trabajos.

Las Grutas va en dirección a posicionarse como destino turístico no sólo estival de sol y playa, sino en un sinnúmero de actividades que tienen al entorno natural como escenario: buceo, excursiones, avistaje de fauna marina, programas educativos, etc.

20 febrero 2010 Publicado por | Ciencias de la vida, Cuidado del ambiente, Institucionales | Dejar un comentario

Hallazgo de restos del “pez dientes de sable” de 70 millones de años en la Patagonia Argentina

Por primera vez en Argentina se hallaron restos fósiles de peces dientes de sable. Los peces dientes de sable son científicamente conocidos con el nombre Enchodus. Habitaban los mares cretácicos de todo el mundo durante la era de los dinosaurios. Eran peces de tallas medias  (aproximadamente medio metro o más) pero con una clara desproporción corporal, pues tenían cabezas muy grandes en relación al resto del cuerpo. Eran formas depredadoras que se alimentaban fundamentalmente de otros peces, a los que capturaban con sus fuertes mandíbulas, armadas con numerosos y afilados dientes. Una característica típica de estos animales es que poseían un gran diente palatino a cada lado de sus fauces, lo que les da el nombre común de “peces dientes de sable”. Los dientes de estos peces son muy peculiares por su gran tamaño y la particularidad de sus bordes cortantes. Otra importante característica radica en que prácticamente no presentan cavidad pulpar, lo cual les confiere una gran fortaleza y robustez.

El material descubierto en la Patagonia Argentina se compone principalmente de dientes palatinos aislados y un fragmento de hueso dentario con un diente aún implantado. El hallazgo se produjo en el Bajo Trapalcó, a pocos metros del sitio donde hace unos años se descubrió el plesiosaurio Tuarangisaurus cabazai. Los restos corresponden al período Cretácico superior, cuando gran parte de la provincia de Río Negro se encontraba cubierta por el mar.

Los materiales forman parte de la colección del museo rionegrino de Lamarque bajo la tutela de su director, Daniel Cabaza, quien fue a su vez el que descubrió los materiales en el campo. Actualmente, los restos están siendo estudiados por Sergio Bogan y Federico Agnolin, investigadores de la Fundación Azara (Universidad Maimónides).

14 febrero 2010 Publicado por | Ciencias de la tierra, Ciencias de la vida, Institucionales | Dejar un comentario

Reconocimiento a un proyecto de conservación de la selva misionera

Un proyecto para la conservación de los últimos manchones de pino paraná de la selva misionera y su diversidad biológica, fue reconocido por el Columbus Zoo, institución con sede en Ohio, Estados Unidos. Es un proyecto de la Fundación Azara (Universidad Maimónides), liderado por la bióloga canadiense Kristina Cockle y el naturalista Alejandro Bodrati.

Iniciado hace 6 años es actualmente uno de los proyectos de conservación más importantes que se desarrolla en el país. Desde su creación contribuyó a la conservación de la selva mediante la creación de áreas naturales protegidas, la profundización del conocimiento sobre varias de las especies amenazadas (como el loro vinoso o el carayá pitá o carayá rojo), la educación ambiental y actividades con la comunidad local para integrarla al trabajo de cuidar el entorno natural.

La selva de pino paraná es parte de la selva atlántica, uno de los cinco ambientes más diversos y amenazados del mundo. La selva atlántica se ubica en el sudeste de Brasil, este de Paraguay y la provincia de Misiones, en la Argentina. La Argentina ha conservado unos 11.000 km2 o 50% de la superficie original de selva atlántica; en cambio, en Brasil y Paraguay, queda menos del 15% de la cobertura original. La selva de pino paraná, o distrito de los pinares, se halla en la parte centro-este de la provincia de Misiones. Se estima que la Argentina tenía originalmente unas 210.000 hectáreas de esta selva, pero la sobre-explotación forestal y el reemplazo de la selva por cultivos ha llevado a este ambiente al borde de la extinción en la Argentina, quedando actualmente sólo unas 2.000 hectáreas, en remanentes aislados.

Entre los aportes del proyecto en sus años de existencia podemos mencionar el redescubrimiento, en abril de 2006, del bailarín castaño, un ave pequeña (12 cm) de la selva misionera de la que no se tenían registros desde 1959, cuando fue observara por el naturalista W. H. Partridge. El redescubrimiento se hizo luego de 47 años, en el proyectado Parque Provincial Caá Yarí, Departamento Guaraní. Otro importante aporte fue la estimación de la población aún existente de loros vinosos (Amazona vinacea) para la Argentina y que tristemente no superaría los 250 ejemplares, lo cual ubica a la especie en una situación crítica de supervivencia.

El Columbus Zoo reconoció recientemente a este proyecto y financiará sus acciones durante el año 2010. El proyecto fue seleccionado entre otros dedicados a la protección de osos polares, elefantes, rinocerontes, gorilas, cheetahs y tigres de Siberia. El proyecto, con base en San Pedro, provincia de Misiones, contribuye a la conservación de la selva misionera desde 2003, a través de la investigación y la educación.

“A nivel internacional cuando se habla de los lugares más importantes para la biodiversidad, se habla de la selva misionera. Está entre los cinco ambientes más prioritarios del mundo” dice Kristina Cockle.

El reconocimiento otorgado por el Columbus Zoo permitirá al proyecto seguir estudiando las aves amenazadas de la selva misionera, difundiendo su problemática, y buscando soluciones junto a la comunidad local. En 2010 visitará las 14 escuelas primarias en la zona rural entre San Pedro y Santa Rosa con actividades educativas. Esa área incluye pueblos, chacras, remanentes de selva y ejemplares de pino paraná aislados por los rozados y cultivos.

“En esta zona de San Pedro a Santa Rosa viven unas 30.000 personas y comparten su lugar con 280 especies de aves, de las cuales 17 están en la lista roja de la IUCN (en peligro de extinción o cercana a la amenaza a nivel internacional)” dice Alejandro Bodrati y agrega: “Hay más especies de aves amenazadas en San Pedro que en la mayoría de los parques y reservas de la Argentina. Por eso trabajamos aquí”.

Otro integrante del equipo que trabaja en el proyecto, Emilse Mérida comenta: “Los colonos hacen un aporte muy importante a la conservación de las aves amenazadas al tener en su chacra los árboles, takuaras y otros ambientes que estas especies necesitan. Pero no siempre saben qué hay que hacer para cuidar estas especies en la naturaleza. Por eso queremos compartir con ellos los resultados de las investigaciones en la selva, hacerlos partícipes y motivarlos a considerar a la fauna silvestre a la hora de tomar decisiones en la chacra.”

Para Kristina Cockle “La educación ambiental ya ha tenido buenos resultados traducidos en el cambio de actitudes y conductas de los niños y sus padres”.

“Nosotros cuando seamos grandes vamos a querer que nuestros hijos conozcan también a los animales que nosotros tuvimos la chance de conocer” expresa Rubén Oscar Maeler, alumno de la Escuela 253 de Paraje Alegría. “Si roban a una lora que tiene los pichoncitos en el nido, no tienen como alimentarse solos, y se van a ir muriendo. Y después los otros van a morir de viejo y quizás desaparecen. Hay muchos que ven un loro y piensan es lindo para llevar a casa, pero hay que dejarlos en el monte que se desarrollen y sigan”.

Por su parte Emilse Mérida agrega: “Todos podemos contribuir con la conservación de las aves amenazadas. Un primer paso muy importante es enseñar a los hijos, amigos, y parientes a no capturar ni comprar animales silvestres. De este modo los respetamos, protegemos su libertad, los ayudamos para que no disminuyan y no favorecemos el comercio ilegal de fauna”.

La noticia fue del reconocimiento fue dada el 16 de diciembre pasado por Jeffrey S. Swanagan, director ejecutivo del Columbus Zoo: “Nuestro compromiso con programas de conservación, especialmente para la fauna en sitios salvajes, está bien establecido gracias al amplio apoyo del equipo de personal, voluntarios y donantes”.

“Es muy importante para nosotros el reconocimiento del Columbus Zoo” dice Carolina Acosta, otra integrante del proyecto, “Nos permite sostener el proyecto en el tiempo y reconoce el trabajo de muchas personas, mayormente voluntarios, que aportan con su esfuerzo año tras año”.

Actualmente también el Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de la provincia de Misiones, y la Fundación Temaikén desarrollan sus acciones o proyectos para contribuir a los mismos fines, integrando así, junto a la Fundación Azara (Universidad Maimónides), un Programa para la Conservación del Ecosistema de Pino Paraná que reúne los distintos esfuerzos.

Si desea saber más del proyecto puede consultar su página web: http://pinoparana.fundacionazara.org.ar/

13 febrero 2010 Publicado por | Ciencias de la vida, Cuidado del ambiente, Institucionales | Dejar un comentario

Trasladan el antiguo barco mercante descubierto en Puerto Madero

Se inician las tareas para trasladar los restos del barco mercante del siglo XVIII que fuera hallado en diciembre de 2008 durante excavaciones para hacer un complejo de torres en ese barrio porteño de Puerto Madero.

Luego de que miles de personas lo visitaran este año antes de ser retirado del lugar del hallazgo, los trabajos de preparación para su traslado y posterior reenterramiento en un predio del vecino barrio de La Boca, comenzarán hoy lunes, y estarán a cargo de un grupo de arqueólogos.

El barco deberá ser trasladado y enterrado nuevamente en un lugar cercano bajo una cantidad de condiciones técnicas, para poder conservar de la mejor manera el material que será sometido a un proceso de monitoreado.

Es que el aire es el peor enemigo de la embarcación. Conservada durante más de dos siglos en fango, la modificación de su ambiente acelera la descomposición de la madera. En el mundo sobran ejemplos de la lucha por la conservación de tesoros arqueológicos. El caso más famoso es el del Vasa: la nave de 1628 y naufragó frente a las costas de Estocolmo (Suecia) el mismo día que zarpó. Fue reflotada en 1961 y desde entonces los especialistas luchan con toda la tecnología a disposición para evitar su descomposición.

El Dr. Marcelo Weissel, investigador del Gobierno de la Ciudad y de la Fundación Azara (Universidad Maimónides), apenas habían pasado unas pocas semanas del descubrimiento ya había anticipado su diagnóstico: “el barco debería continuar enterrado”. “Estamos trabajando bajo una doctrina documental escrita y establecida en documentos de la UNESCO y del ICOMOS (las siglas en inglés del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios). Una doctrina que aconseja que los hallazgos regresen al lugar en donde ha quedado demostrado que su conservación es posible. Lo importante es garantizar la conservación y ésta es la opción más viable”, explicó.

El barco -se estima que naufragó cuando su casco impactó contra un obstáculo, quizá un banco de arena- está enterrado a un promedio de 8 metros, en paralelo a la calle Pierina Dealessi. Allí, desde el nivel de la calle, colocarán una estructura para izarlo. “La idea es levantarlo lo más entero posible. Es complejo porque la nave está perforada por once columnas, sobre las que se apoya Pierina Dealessi”, detalló Weissel.

La embarcación no es un galeón, como se difundió en un principio en los medios de comunicación, sino que se trata de un barco mercante de travesía oceánica de tamaño mediano, de origen español, y data aproximadamente del siglo XVIII. Aunque se esperan aún los resultados de las dataciones de muestras que fueron enviadas para su fechado a los Estados Unidos con apoyo de la Fundación Azara (Universidad Maimónides).

Actualmente se están haciendo estudios de la madera y relevamientos tridimensionales que ayudarán a reconstruir bien el origen del barco y de su tipo de cargamento.

Los restos de antiguo barco fueron descubiertos el 29 de diciembre de 2008, a una profundidad de ocho metros en paralelo a la calle Pierina Dealessi, donde se construye un complejo edilicio.

Debido a que el terreno donde está el barco tiene dueño, el Ministerio de Cultura porteño, a cargo de proteger este hallazgo arqueológico, considerado el más importante de la ciudad, le asignó otro predio en Barraca Peña, pegado al Riachuelo, en La Boca, donde se proyecta construir un centro de interpretación.

Según los arqueólogos a cargo, lo más importante es obtener las piezas lo más intactas posibles al momento de extraerlo de su lugar de hallazgo. Y estiman que el preparado del barco para ser levantado y trasladado a su nuevo lugar demandará al menos 90 días.

Paralelamente la colección de los objetos excavados pertenecientes al barco (cañones, vasijas de diferentes formas y tamaños, herramientas, platos, tazas, piedras que se usaban para el lastre, toneles, amarras y pipas, entre muchas otras cosas) están siendo restaurados, clasificados y estudiados en un laboratorio montado ex profeso por la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico. Allí trabajan, además de los tres directores del proyecto, otras 12 personas.

La intención de las autoridades del Gobierno Porteño es que esos objetos, entre los que figuran cañones, cerámicas de distintos tamaño y huesos, se puedan exhibir con su historia correspondiente.

Los restos del barco fueron encontrados por obreros que trabajaban en la construcción de un complejo de cuatro torres, quienes luego de excavar unos siete metros, a unos diez metros de la calle Juana Manso, se toparon con piezas metálicas y trozos de maderas.

Los trabajadores utilizaron sólo palas para descubrir esas piezas y, ante la sospecha de que fueran restos arqueológicos, dieron aviso a la Dirección de Patrimonio Histórico de la ciudad de Buenos Aires.

Lo primero que salió a la luz fueron cinco cañones, dos grandes tinajas que se utilizaban para guardar aceite de oliva, una soga, cuerdas, trozos de cuero, otras vasijas y ramas de árboles.

El Dr. Marcelo N. Weissel, investigador del Gobierno de la Ciudad y de la Fundación Azara (Universidad Maimónides) señaló que “esperábamos encontrar algo, porque es una zona rica en historia”.

Además del Dr. Marcelo Weissel, García Cano y Mónica Valentini completan la nómina de los responsables científicos del “Pecio Proyecto Zencity” nombre con que se denominó al proyecto del barco.

12 febrero 2010 Publicado por | Institucionales | Dejar un comentario

Las Naciones Unidas declararon al 2010: Año Internacional de la Diversidad Biológica

Las Naciones Unidas proclamaron al 2010 como el Año Internacional de la Diversidad Biológica.

El Año Internacional de la Diversidad Biológica es una oportunidad para aumentar la comprensión de la función vital que tiene la biodiversidad en el mantenimiento de la vida en la Tierra.

¿A qué se llama diversidad biológica?

La diversidad biológica, o biodiversidad, es el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que conforma. La diversidad biológica que observamos hoy es el fruto de miles de millones de años de evolución, moldeada por procesos naturales y, cada vez más, por la influencia del ser humano. Esta diversidad forma la red vital de la cual somos parte integrante y de la cual tanto dependemos.

La diversidad biológica incluye también las diferencias genéticas dentro de cada especie, por ejemplo, entre las variedades de cultivos y las razas de ganado. Los cromosomas, los genes y el ADN, es decir, los componentes vitales, determinan la singularidad de cada individuo y de cada especie.

Otro aspecto adicional de la diversidad biológica es la variedad de ecosistemas, por ejemplo, los que se dan en los desiertos, los bosques, los humedales, las montañas, los lagos, los ríos y paisajes agrícolas. En cada ecosistema, los seres vivos, entre ellos, los seres humanos, forman una comunidad, interactúan entre sí, así como con el aire, el agua y el suelo que les rodea.

¿Por qué necesitamos conservar esa diversidad biológica?

Formamos parte integral de la naturaleza, nuestro destino está estrechamente unido a la biodiversidad, a la gran variedad de los otros animales y plantas, al lugar donde viven y a los entornos que los rodean en todo el mundo.

Dependemos de esta diversidad de la vida para obtener el alimento, el combustible, las medicinas y los demás elementos esenciales sin los que no podríamos vivir. Sin embargo, esta rica diversidad se está perdiendo a una gran velocidad debido a nuestra actividad. Esto nos empobrece la capacidad de los sistemas de vida, de los que dependemos, para resistir a las crecientes amenazas como, por ejemplo, el cambio climático.

La mayor parte del oxígeno que respiramos proviene del plancton de los océanos y de los bosques frondosos de todo el mundo. La fruta y las verduras que comemos han sido probablemente polinizadas por las abejas y el agua que bebemos forma parte de un gran ciclo global que nos incluye a nosotros, a las nubes, las selvas, los glaciares, los ríos y los océanos.  

Nuestra dieta depende casi por completo de las plantas y los animales que nos rodean, desde las hierbas que nos proporcionan arroz y trigo hasta el pescado y la carne de los parajes salvajes y las granjas. Nuestro cuerpo contiene hasta cien billones de células y está conectado con todo lo que le rodea y al mundo exterior mediante un maravilloso y complejo sistema intemporal. Comparte sus átomos con todos los seres y objetos del mundo natural, es ancestral e inconcebiblemente joven al mismo tiempo.

Compartimos el planeta con trece millones de especies vivas distintas, entre las que se incluyen plantas, animales y bacterias, de las que sólo 1,75 millones poseen un nombre y están clasificadas. Esta riqueza natural increíble es un tesoro de incalculable valor que forma la base fundamental del bienestar humano. Los sistemas y procesos que estos millones de vecinos proporcionan de forma colectiva producen nuestro alimento, el agua y el aire que respira: los elementos fundamentales de la vida.

Además, también aportan la madera y los materiales vegetales para la construcción de muebles, edificios y combustibles; los mecanismos que regulan el clima y controlan las inundaciones; el reciclaje de sus desperdicios; componentes novedosos y los productos químicos con los que se fabrican las medicinas.

La contribución de la biodiversidad en nuestras vidas, además de ser práctica, física y utilitaria, es cultural. La diversidad del mundo natural ha sido una fuente constante de inspiración a lo largo de la historia del ser humano, ha tenido su influencia en las tradiciones, en la forma en que ha evolucionado la sociedad y en la aportación de los bienes y servicios básicos sobre los que se ha construido el comercio y la economía. La desaparición de especies únicas es una pérdida incalculable y nos deja mucho más pobres como humanidad.

La pérdida de especies icónicas y simbólicas no solo implica una tragedia cultural, sino que perjudica nuestra propia supervivencia. Las actividades humanas dañan la bella y abundante diversidad del mundo natural. La tala y la quema de bosques, la eliminación de los manglares, el cultivo intensivo, el estrés producido por la contaminación, la pesca abusiva y los efectos del cambio climático están destruyendo la biodiversidad.

¿Cuáles son esos beneficios que obtenemos de la diversidad biológica?

Los recursos biológicos son los pilares que sustentan las civilizaciones. Los productos de la naturaleza sirven de base a industrias tan diversas como la agricultura, la cosmética, la farmacéutica, la industria de pulpa y papel, la horticultura, la construcción y el tratamiento de desechos. La pérdida de esta diversidad biológica amenaza nuestros suministros alimentarios, nuestras posibilidades de recreación y turismo y nuestras fuentes de madera, medicamentos y energía. También interfiere con las funciones ecológicas esenciales.

Nuestra necesidad de componentes de la naturaleza de los cuales una vez hicimos caso omiso con frecuencia es importante e imprevisible. De vez en cuando nos hemos precipitado de vuelta la despensa de la naturaleza para curar nuestras enfermedades, o a las infusiones de genes resistentes procedentes de plantas silvestres, para salvar nuestros cultivos de las incursiones de las plagas. Es más, la amplia gama de interacciones entre los diversos componentes de la diversidad biológica es lo que permite que el planeta pueda estar habitado por todas las especies, incluidos los seres humanos. Nuestra salud individual, y la salud de nuestra economía y de la sociedad humana, dependen del continuo suministro de los diversos servicios que nos brinda la naturaleza, y que serían sumamente imposibles de reemplazar. Estos servicios naturales son tan variados, y prácticamente infinitos. Por ejemplo, sería casi imposible sustituir, en gran medida, el control de plagas que cumplen diversas criaturas que integran la cadena alimentaria, o la polinización que llevan a cabo los insectos y las aves en su actividad cotidiana. Entre los “bienes y servicios” prestados por los ecosistemas pueden mencionarse: 

  • El suministro de madera, combustible y fibra.
  • El suministro de vivienda y materiales de construcción.
  • La purificación del aire y el agua.
  • La destoxificación y descomposición de los desechos.
  • La estabilización y moderación del clima de la Tierra.
  • La moderación de las inundaciones, sequías, temperaturas extremas y fuerza del viento.
  • La generación y renovación de la fertilidad del suelo, incluido el ciclo de los nutrientes.
  • La polinización de las plantas, incluidos muchos cultivos.
  • El control de las plagas y enfermedades.
  • El mantenimiento de los recursos genéticos como contribución fundamental para las variedades de cultivos y razas de animales, los medicamentos y otros productos.
  • Los beneficios culturales y estéticos.
  • La capacidad de adaptación al cambio.

¿Por qué está amenazada la diversidad biológica?

Cuando la mayoría de las personas piensan en los peligros que acechan al mundo natural, en general evocan la amenaza a otras criaturas. La disminución en el número de animales tan carismáticos como los pandas, los tigres, los elefantes, las ballenas y diversas especies de aves han atraído la atención mundial hacia el problema de las especies en peligro de extinción.

Si bien la pérdida de especies llama nuestra atención, la amenaza más grave a la diversidad biológica es la fragmentación, degradación y la pérdida directa de los bosques, humedales, arrecifes de coral y otros ecosistemas. Los bosques albergan gran parte de la diversidad biológica conocida en la Tierra, pero cerca del 55% de los bosques originales han desaparecido, como resultado de las talas emprendidas principalmente durante el siglo pasado. Pese a que ha habido cierta repoblación, los bosques de todo el mundo se siguen reduciendo rápidamente, especialmente en los trópicos. Aproximadamente el 20% de los arrecifes de coral –uno de los ecosistemas más ricos– han sido destruidos, y una tercera parte de los que quedan podrían desaparecer en los próximos 10 a 20 años. Los manglares costeros, un hábitat fundamental de cría de innumerables especies, están también en situación de vulnerabilidad, y la mitad de ellos ya han desaparecido.

Los cambios atmosféricos mundiales, por ejemplo, el cambio climático, sólo agrega una nueva fuente de presión. El calentamiento mundial ya está cambiando los hábitats y la distribución de las especies. Los científicos advierten que incluso un aumento de un grado en la temperatura mundial media, si se produce abruptamente, puede ser de serias consecuencias para muchas especies. Nuestros sistemas de producción alimentaria también podrían verse gravemente perturbados.

La pérdida de la diversidad biológica con frecuencia reduce la productividad de los ecosistemas y de esta manera disminuye la “canasta” de bienes y servicios que nos ofrece la naturaleza, y de la cual sacamos provecho constantemente. Ello desestabiliza los ecosistemas y debilita su capacidad para hacer frente a los desastres naturales como inundaciones, sequías y huracanes y las presiones causadas por el hombre, por ejemplo, la contaminación y el cambio climático. Ya estamos gastando sumas enormes para intervenir en casos de daños de inundaciones y tormentas, exacerbados por la deforestación; se prevé que estos daños han de aumentar debido al calentamiento mundial.

La reducción de la diversidad biológica también nos afecta de otras maneras. Nuestra identidad cultural está profundamente arraigada en nuestro entorno biológico. Las plantas y los animales son los símbolos de nuestro mundo, y están preservados en banderas, esculturas y otras imágenes que nos definen a nosotros y a nuestras sociedades. Extraemos nuestra inspiración simplemente mirando a nuestro alrededor la belleza y el poder de la naturaleza.

¿Pero la extinción no es un proceso natural?

Si bien la pérdida de especies siempre ha ocurrido como un fenómeno natural, el ritmo de la extinción se ha acelerado de forma espectacular como resultado de la actividad humana. Los ecosistemas se están fragmentando o desapareciendo y numerosas especies están en disminución o ya extintas.

Esta extinción de especies es irreversible y, habida cuenta de nuestra dependencia en los cultivos alimentarios, los medicamentos y otros recursos biológicos, representa una amenaza para nuestro bienestar. Resulta temerario, sino directamente peligroso, atentar continuamente contra el sistema que sustenta nuestra vida. Además, es poco ético causar la extinción de otras formas de vida y, de esta manera, privar a las generaciones presentes y futuras de opciones para su supervivencia y desarrollo.

Cabe preguntarse si podemos salvar los ecosistemas mundiales y, con ellos, las especies que apreciamos y otros millones de especies que, en algunos casos, pueden producir los alimentos y los medicamentos del mañana. La respuesta radicará en nuestra capacidad para armonizar nuestras demandas con la capacidad de la naturaleza para producir lo que necesitamos y absorber de forma inocua lo que desechamos.

¿De quién es la responsabilidad?

Las empresas privadas, los propietarios de tierras, los pescadores y los agricultores por ejemplo tienen una importante responsabilidad. Los gobiernos deben asumir con idoneidad una función esencial de dirección, particularmente estableciendo normas que orienten la utilización de los recursos naturales, protegiendo la diversidad biológica.

En una era en que el aspecto económico es la fuerza dominante en los asuntos mundiales, es más importante que nunca que la comunidad empresaria esté dispuesta a participar en la protección del medio ambiente y la utilización sostenible de la naturaleza. Algunas empresas tienen ingresos mucho más importantes que los presupuestos de países, y su influencia es inmensa. Afortunadamente, un número creciente de empresas han decidido aplicar los principios del desarrollo sostenible a sus operaciones. Por ejemplo, una serie de empresas forestales, a menudo bajo la intensa presión y el boicot de los ambientalistas, han sustituido las talas indiscriminadas por formas menos destructoras de recolección de madera. Un número cada vez mayor de empresas también han logrado conciliar la obtención beneficios y al mismo tiempo la atenuación de sus efectos en el medio ambiente. Consideran que el desarrollo sostenible asegura beneficios a largo plazo y suscita una mejor disposición de los asociados, empleados y clientes de sus empresas.

Las comunidades locales tienen una función esencial por cuanto son los verdaderos  administradores de los ecosistemas en los que viven y, por ende, tienen una importante influencia en ellos. En los últimos años se han desarrollado satisfactoriamente muchos proyectos con la participación de las comunidades locales en la administración sostenible de la diversidad biológica, a menudo con la valiosa asistencia de organizaciones no gubernamentales y organizaciones intergubernamentales.

Por último, en última instancia quién decide en materia de diversidad biológica es el ciudadano. Si las pequeñas decisiones que adopta cada individuo se suman, se producen importantes repercusiones, ya que el consumo personal es el motor del desarrollo, que a su vez utiliza y contamina la naturaleza. El público en general, si elige cuidadosamente los productos que adquiere y las políticas gubernamentales que apoya, puede comenzar a guiar al mundo hacia el desarrollo sostenible.

Los gobiernos, las empresas y otros tienen la responsabilidad de orientar e informar al público, pero en última instancia lo que más cuenta son las decisiones individuales que se adoptan miles de millones de veces por día.

Algunas estadísticas mundiales que reflejan la crisis 

  • Unas 13 millones de hectáreas de bosque desaparecen cada año.
  • La tala e incendio de los bosques redujo su extensión global original en aproximadamente un 55%.
  • En los bosques tropicales ubicados principalmente en América del Sur, América Central, África Central y el Sudeste Asiático, se produce permanentemente una tala irracional e indiscriminada, que provoca la desaparición de una masa boscosa equivalente a un campo de fútbol (6.500 m2 = 0.65 ha) por minuto.
  • A Haití sólo le queda el 2% de sus bosques.
  • Borneo podría perder los bosques que le quedan en 10 años.
  • El 90% de los bosques húmedos de Filipinas han sido talados.
  • La exuberante y diversa selva Atlántica de Brasil (Mata Atlántica) ha sufrido una deforestación que la ha reducido a aproximadamente el 1% de su extensión original.
  • En la selva Amazónica, durante el año 2004, se quemaron 26.130 km2, que equivale al 6% del total.
  • En 40 años el Amazonas perdió 1/5 de su superficie en gran parte para ganadería y plantaciones de soja.
  • En el siglo XIX la Isla de Santa Elena (Atlántico Sur) fue completamente deforestada; con ello se perdió la mayor parte de su flora única en árboles y arbustos.
  • 3/4 de la biodiversidad total del planeta está en las selvas que se van perdiendo.
  • La magnitud de la pérdida de biodiversidad -producto de la deforestación- podría llegar a ser sólo en estas regiones, de alrededor de 5.000 especies por año.
  • Se estima que la deforestación y los cambios en el uso de la tierra generan anualmente un 20% las emisiones de CO2 que anteriormente retenían los bosques.
  • La actual tasa de deforestación compromete seriamente la supervivencia de aproximadamente 50 millones de indígenas. En el caso particular de los bosques tropicales, de etnias milenarias como la de los pigmeos.
  • El 40% de las tierras cultivables están degradadas. La desertificación amenaza a la cuarta parte del planeta, afecta directamente a más de 250 millones de personas y pone en peligro los medios de vida de más de 1.000 millones de habitantes de más de 100 países al reducir la productividad de las tierras destinadas a la agricultura y la ganadería.
  • Por deforestación y posterior erosión, la Tierra pierde cada año 25.000 millones de toneladas de suelo húmico.
  • Hay 17.000 especies amenazadas en el mundo, más de 6.000 son vertebrados (peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos), 2.500 son invertebrados (insectos, crustáceos, moluscos) y 8.500 son plantas. Desde el año 1600 hasta el presente se han extinto unas 800 especies del mundo. Además, unas 70 ya están desaparecidas de la naturaleza, porque sus últimos individuos sobreviven solo en zoológicos, acuarios o jardines botánicos. Entre 1970 y 2005 las poblaciones de más de 1.600 especies de vertebrados en todas las regiones del mundo se han reducido en más de un tercio. Las especies se extinguen a un ritmo 1.000 veces superior al natural, en mayor parte debido a la destrucción de sus hábitat.
  • La mitad de las especies de aves de la Polinesia ha sido eliminada por la caza descontrolada y la deforestación.
  • Durante las últimas dos décadas se ha observado una intensa reducción global de sapos, ranas y salamandras (anfibios). Además de la reducción se observó perdida de fertilidad y aumento de malformaciones.
  • De 1950 al presente la extracción de recursos del mar pasó de 18 a 100 millones de toneladas por año. 1/5 de la población tiene al pescado como base de su dieta pero 3/4 de los recursos pesqueros están agotados, en decadencia o al borde de estarlo.

La situación en la Argentina, no escapa al contexto mundial

  • Deforestación. A principios del siglo XX había poco más de 100 millones de hectáreas de bosques y selvas. En la actualidad quedan poco más de 30 millones. En un siglo, perdimos dos tercios de nuestro capital forestal. En los últimos años se desmontaron unas 300.000 hectáreas de bosques y selvas por año.
  • Expansión de las fronteras urbanas. En mucho menos de 100 años la ciudad de Buenos Aires, duplicó su superficie territorial a expensas de espacios verdes y áreas silvestres.
  • Incendios sin control. Fueron cerca de 10 millones las hectáreas incendiadas anualmente en la ecorregión del Monte durante la última década y de 2 a 4 millones las quemadas anualmente en el Chaco Húmedo.
  • Amenazas para la fauna: caza y comercio ilegal, y destrucción de sus hábitats. Tenemos unas 985 especies de aves, 345 mamíferos, 297 reptiles, 156 anfibios y 710 peces. Del total más de 500 de todas ellas están amenazadas. Del mundo se han extinto estas especies argentinas: el zorro-lobo de las Malvinas (desaparecido en 1876), la lagartija del lago Buenos Aires (que desde fines del siglo XIX nunca más volvió a hallarse), el guacamayo azul (que dejó de observarse en 1950), un insecto acuático –coleóptero distícido- (del que no hay noticias desde fines del siglo XX) y la comadrejita de vientre rojo (de la que no hay registros desde 1962, habiéndose transformado drásticamente su hábitat en las cercanías de Yuto, Jujuy) y más recientemente uno de los caracoles de Apipé (extinto como consecuencia de la inundación definitiva de su hábitat).
  • Sobrepesca. En 1991 las capturas totales de peces marinos y mariscos rondaban las 500.000 toneladas. En 1998 se extrajo más del doble. En 2008 se declaró la crisis pesquera nacional en torno a la merluza, el principal recurso pesquero de la Argentina. En nuestros ríos no sucede algo muy distinto. Son cerca de 80.000 las toneladas de sábalos pescados en los ríos de la Cuenca del Plata sin planes de manejo. Hasta cuándo resistirán las poblaciones de peces esta extracción, nadie lo sabe. Todavía no hay síntomas de desarrollar una pesca sustentable.
  • Desertificación. Son más de 60.000.000 las hectáreas afectadas por erosión del suelo nacional (a las que se suman unas 650.000 cada año).
  • Invasores biológicos. Hay más de 300 especies de plantas y no menos de 50 de animales exóticos introducidos. La gran mayoría de ellos está fuera de control y todo indica que las nuevas introducciones no cesan ni son fáciles de detener.

Participación de la Argentina en el Año Internacional de la Diversidad Biológica

En el año 2004 la Fundación Azara (Universidad Maimónides), junto a la Fundación Temaikén, inauguró los Congresos Nacionales de Conservación de la Biodiversidad que se realizan cada dos años. Dichos congresos han venido creciendo en importancia, convocando en su última edición de 2008 a más de 1.000 participantes. Su próxima edición, el IV Congreso -y I Congreso Latinoamericano- coincidente con el Año Internacional de la Diversidad Biológica, se llevará a cabo en la ciudad de San Miguel de Tucumán, entre el 22 y 26 de noviembre de 2010, organizado por el Instituto Superior de Entomología “Dr Abraham Willink” de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo, Universidad  Nacional de Tucumán. Consultas: info@biodiversidad.com.ar

Para saber más

Biodiversidad. La diversidad de la vida, las grandes extinciones y la actual crisis ecológica

De Fundación Azara y Ediciones Continente.

Autores: Wolfgang Volkheimer, Daniel L. Melendi y Laura Scafati.

Este libro aborda el tema de la diversidad de la vida en nuestro planeta y la actual crisis ambiental de características inéditas en la historia de la humanidad.

La dinámica de la biodiversidad; proyectos y programas de acción para protegerla; el surgimiento de los reinos biológicos; las extinciones masivas; la teoría de Gaia; el estado actual de la biosfera; las acciones humanas que han provocado el conflicto ecológico y social de nuestro tiempo: el crecimiento económico ilimitado, el hiperdesarrollo tecnológico, el consumismo desaforado y una deformada y materialista noción de progreso. De esto hablan estas interesantes páginas, escritas con rigor científico pero en un lenguaje fluido y accesible a todo público.

Por último, nos invitan a reflexionar sobre nuestra cultura –que percibe a la naturaleza como algo exclusivamente utilitario y ajeno al hombre–, en aras de la construcción de un nuevo paradigma basado en la integración de los seres humanos entre sí y con el ecosistema global al que pertenecemos.

10 febrero 2010 Publicado por | Ciencias de la vida, Cuidado del ambiente, Institucionales | Dejar un comentario

La Buitrera, en la Patagonia Argentina, es uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo

Un equipo de paleontólogos de la Fundación Azara (Universidad Maimónides), dirigidos por el Dr. Sebastián Apesteguía, trabaja el yacimiento desde el año 1999, y ha realizado descubrimientos que cautivaron en los últimos años al mundo científico.

Entre los principales hallazgos se encuentran un pariente de los velocirraptores apodado “Gonzalo” (Buitreraptor gonzalezorum) y un dinosaurio de cuello largo (Cathartesaura anaerobica); así como serpientes con patas (Najash rionegrina); reptiles esfenodontes (como Kaikaifilusaurus avelasi), pariente de las tuataras de Nueva Zelanda; antiguas tortugas de agua dulce, cocodrilos corredores y pequeños mamíferos.

El número e importancia de los hallazgos –de una antigüedad de 90 millones de años– ubican a este yacimiento paleontológico entre los más importantes del mundo. Algunos lo han apodado incluso “el Gobi Argentino”. A lo largo de los años, las expediciones fueron apoyadas por The Jurassic Foundation, el Rotary Club, la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica, la NASA, The Field Museum de Chicago, Anaerobicos S.A. y la Agencia Cultura, del Gobierno de la Provincia de Río Negro.

Hoy la Fundación Azara (Universidad Maimónides), luego de una década de trabajos en el yacimiento, prepara una exhibición itinerante que se presentará a fines de 2010, con el fin de dar a conocer en el mundo este conjunto de fabulosos descubrimientos realizados en la Patagonia Argentina.

Los hallazgos más sorprendentes

Dinosaurios

Cathartesaura

“Cuello largo y pico de pato”

Cathartesaura, que midió unos 20 metros de longitud, perteneció al grupo de los rebaquisáuridos, un misterioso grupo de dinosaurios saurópodos de mediano tamaño, emparentados con los grandes dinosaurios norteamericanos como el Diplodocus y con saurópodos de tamaños más modestos de África y Sudamérica como el Amargasaurus. Hasta hace muy poco tiempo, se conocía a este tipo de dinosaurios solamente de sedimentos africanos. En los últimos años, con los trabajos de los paleontólogos Leonardo Salgado y Jorge Calvo, sus restos comenzaron a aparecer en la Argentina, permitiendo observar con asombro que estos dinosaurios, cuya presencia desconocíamos, habían sido abundantes en la Patagonia hacia principios del Cretácico Superior. Fueron, por muchos años, algo así como un elefante bajo la alfombra, pues a pesar de su elocuencia pasaron inadvertidos. Los rebaquisaurios, hasta ahora casi desconocidos, convivieron largamente con los grandes y conocidos titanosaurios, y esquivando a los voraces carnívoros Giganotosaurus y abelisaurios. El cuerpo de los rebaquisaurios era en principio como el de cualquier herbívoro de cuello largo, pero además poseían una mandíbula cuadrada y chata, como la de un pato, y sus vértebras tenían espinas altas que podrían haber almacenado grasa y líquidos como un camello. El hallazgo de Cathartesaura anaerobica, a principios del Cretácico Superior de Río Negro, permite ampliar el registro de estos dinosaurios y conocer más sobre la evolución de los dinosaurios de cuello largo del hemisferio sur.

Buitreraptor

“Gonzalo”

Es un dromeosáurido, un pariente cercano de los famosos velocirraptores, los villanos de Parque Jurásico, y los troodóntidos, dinosaurios con visión estereoscópica y alto coeficiente cerebral, cercanamente emparentados con las aves. Ellos constituyen uno de los grupos de dinosaurios más conocidos entre el público general. Hasta hace muy poco, se pensaba que este tipo de dinosaurios era exclusivo del hemisferio norte. En los últimos años, con los trabajos de José F. Bonaparte y Fernando Novas, restos fragmentarios comenzaron a aparecer, permitiendo suponer que estos dinosaurios podrían haber vivido también en la Patagonia hacia fines del Cretácico Superior. ¿De dónde venían entonces? ¿Cómo llegaron a la Patagonia desde el hemisferio norte? El hallazgo del Buitreraptor gonzalezorum, apodado “Gonzalo”, un pequeño dinosaurio carnívoro de apenas el tamaño de un pavo, permite dar algunas respuestas. En primer lugar, la antigüedad de “Gonzalo”, de unos 92 a 95 millones de años, prueba que los dromeosáuridos estaban presentes en la Patagonia desde hace mucho tiempo, probablemente desde antes que los supercontinentes del hemisferio norte (Laurasia) y del hemisferio sur (Gondwana) se separaran. Esto se sustenta también en los estudios de parentesco realizados, que muestran que “Gonzalo” es un unenlagino, es decir, que está más cercanamente emparentado con otros dromeosáuridos del hemisferio sur, como Unenlagia y Rahoonavis. ¿Qué significa esto? Dado que probablemente los dinosaurios no pudieran cruzar océanos debemos suponer que los dromeosáuridos se originaron antes de que se separaran las masas continentales del hemisferio norte y sur, y su linaje, separado en dos, puede ser ahora rastreado con fósiles concretos (y no sólo en teoría) hasta el Jurásico, posiblemente unos 180 millones de años atrás. A diferencia de la imagen que se tiene de muchos dromeosáuridos del mundo, “Gonzalo” tenía un hocico muy largo y angosto, con pocos dientes pequeños y sin serrucho, lo que recuerda la pérdida de dientes que se daría también en sus parientes más cercanos: las aves. Los buitrerraptores eran dinosaurios pequeños, ágiles aunque magros, confiados más en su velocidad y destreza que en su fuerza física. Seguramente se movían en grupos de caza coordinados, atentos a las presas y a posibles depredadores como los gigantescos giganotosaurios o los cocodrilos terrestres. Lo más interesante de “Gonzalo” son sus largos brazos, tan largos que pueden haber portado alas, una característica que hemos visto ya en la evolución de las aves, pero no en otros terópodos no voladores, y que nos sugiere que el vuelo pudo surgir más de una vez entre los dinosaurios carnívoros. Seguramente “Gonzalo” estaba recubierto por plumas y en su pecho se ha encontrado una fúrcula, o “huesito de la suerte”, hueco y muy semejante al de los pájaros. Los huesos de la pelvis eran semejantes a los de las primeras aves pero ¿volaba “Gonzalo”? Probablemente no, su cola era demasiado larga y su cuerpo aún demasiado grande, así que tal vez sólo diera grandes saltos planeados para caer sobre sus presas. El esqueleto fue hallado articulado, con la cabeza ubicada cerca de la cola, como suelen quedar muchos animales al morir, cuando se secan y acortan los ligamentos de la nuca y el cuello. Hasta el momento, es el dromeosáurido más antiguo hallado en el hemisferio sur, pero su presencia pronostica nuevos descubrimientos. ¿Cómo es que “Gonzalo”, del Cretácico Superior (92 a 95 millones de años atrás) es un pariente primitivo de las aves, si estas aparecieron en el Jurásico Superior (150 millones de años atrás)? Parientes de “Gonzalo” existían probablemente desde hace casi 200 millones de años, algunos se extinguieron, otros siguieron viviendo, pero todos evolucionando a su ritmo. Algunos de esos parientes tuvieron brazos muy largos, otros brazos muy cortos. entre los primeros, algunos, muy livianos y con fúrcula y esternón desarrollado, se convirtieron en las aves que hoy conocemos, mientras que otros, como “Gonzalo”, fueron muy ágiles y aprovecharon sus ventajas en tierra firme, aunque tal vez volaran un poco. A lo largo del Cretácico, las diferencias se hicieron más notorias entre los dromeosáuridos del norte y los del sur (unenlaginos), lo que nos dice que en el sur los dinosaurios carnívoros ocuparon una gran diversidad de ambientes. Los buitrerraptores se convirtieron en los principales depredadores pequeños, compartiendo el botín con los estrafalarios noasaurios, alimentándose seguramente de pequeños mamíferos, tortugas, peces y animales muertos. En el hocico de “Gonzalo” se ven marcas de dientes de otro Buitreraptor, pero no sabemos si lo lastimó en vida o se alimentó de él después de muerto. El descubrimiento de “Gonzalo” fue publicado en la prestigiosa revista “Nature”.

Reptiles esfenodontes

Los esfenodontes constituyen un grupo de reptiles emparentados con los lagartos. Se originaron a comienzos de la “era de los dinosaurios”, aproximadamente unos 240 millones de años atrás y hoy están sólo representados por la tuatara (Sphenodon punctatus) de Nueva Zelanda. El primer fósil estudiado de La Buitrera fue el esfenodonte Kaikaifilusaurus avelasi, representado por decenas de especimenes que incluyen individuos de distinta edad. Sus cráneos muestran un agudo pico frontal y dientes pequeños y triangulares que utilizaba para el corte de vegetales. Como animales de más de un metro de longitud, los esfenodontes de La Buitrera se hallan entre los mayores esfenodontes del mundo. Su descubrimiento también fue publicado en la revista “Nature”.

Cocodrilos

Los cocodrilos como Araripesuchus, pertenecen a un particular grupo del Cretácico de Gondwana conocidos como notosuquios. Los notosuquios no se encuentran directamente emparentados con los actuales cocodrilos de hábitos acuáticos, sino que eran completamente terrestres. Los primeros ejemplares asignados al género Araripesuchus fueron encontrados en niveles Cretácicos de la Formación Santana de Brasil. Más recientemente fueron hallados en la provincia de Neuquén, Argentina, y luego en Níger y Madagascar. Este particular grupo de pequeños cocodrilos, no mucho mayores que un lagarto overo, era un componente común de las faunas de Cretácico de Patagonia y está muy bien representado en las rocas de La Buitrera, donde fueron hallados ejemplares correspondientes a una especie completamente nueva: Araripesuchus buitreraensis. Esta especie, también de pequeño tamaño fue ampliamente registrada en La Buitrera, donde se han encontrado no sólo muchos ejemplares adultos, sino también restos de pichones. Es posible que los Araripesuchus fueran de hábitos omnívoros. Desaparecieron a finales del Cretácico sin dejar descendientes.

Serpientes

Tras varios años de preparación del fósil y estudios comparativos en la Argentina, Brasil y Estados Unidos, ha sido posible comprender la relevancia de esta serpiente fósil. Esta serpiente, nombrada Najash rionegrina, constituye la más primitiva de las serpientes conocidas. El nombre proviene de la palabra hebrea najash, serpiente, y es el nombre aplicado a la serpiente de la Biblia, que portaba patas y fue condenada por Dios a arrastrarse tras engañar a la primera pareja según la mitología hebrea. La especie, rionegrina, refiere a la provincia de origen. Las serpientes constituyen un grupo

de reptiles muy conocido entre el público general. Ellas nos han generado pavor y admiración desde tiempos inmemoriales y sus cuerpos y atributos han sido y son aún objeto de culto en muchas regiones del mundo. Aún en la Biblia, juegan en el Génesis un rol preponderante. Sin embargo, se ignora mucho aún acerca de su origen. Durante las últimas décadas, el hallazgo de numerosos fósiles de serpientes marinas provistas de adaptaciones acuáticas, las paquiófidas, en rocas del Cretácico Inferior (unos 120 millones de años) del norte de África y Europa Oriental, hizo pensar a muchos investigadores que las serpientes se habían originado en el mar. Según esa teoría “marinista”, las serpientes serían, de hecho, parientes de los mosasaurios, formidables dragones marinos que vivieron en todos los mares y entre cuyos familiares actuales se halla el llamado dragón de Komodo. La otra teoría, mantenida por los “terrestristas”, dice que las serpientes provienen en realidad de algún lagarto cavador de pequeño tamaño que, tras perder las patas fue dominando de a poco otros ambientes de nuestro Planeta. Como sustento de esta teoría, solo había unos pocos materiales de vértebras y minúsculos fragmentos de cráneos provenientes principalmente de África, escaso material para hacer frente a los formidables y articulados fósiles de las serpientes marinas. La discusión rondó durante los últimos años en la interpretación y discusión de las características de estas serpientes marinas, en especial en su posibilidad de abrir sus bocas hasta el punto de poder engullir una presa mayor que su propia cabeza, lo que se ha llamado condición macrostomada, y que es característica de la mayoría de las serpientes modernas. Los nuevos hallazgos en Medio Oriente sólo permitían rediscutir el mismo tipo de fósiles. El hallazgo de Najash en el Cretácico de la Patagonia ofrece un punto de vista completamente diferente y una nueva mesa de discusión. Ya no se trata de otra serpiente marina sino de una serpiente que vivió en un ambiente terrestre, a la sombra de los dinosaurios y en América del Sur. Las serpientes como Najash eran relativamente pequeñas, y con seguridad vivían en cuevas, alimentándose de lagartos, mamíferos chicos y tal vez crías de dinosaurios pequeños. Lo más interesante de Najash son las patas bien desarrolladas que demuestran que le eran útiles para moverse, o tal vez para anclarse contra la tierra al atacar. El esqueleto fue hallado articulado, aunque sin cráneo. Los datos de la cabeza los proporcionó otro ejemplar. Otro esqueleto desarticulado de Najash, de mayor tamaño, contribuyó a comprobar detalles ausentes en el primer ejemplar. Su descubrimiento también fue publicado en la revista “Nature”.

Todos estos y otros descubrimientos se podrán ver próximamente en una exhibición itinerante que la Fundación Azara presentará a fines de 2010.

24 diciembre 2009 Publicado por | Ciencias de la tierra, Ciencias de la vida, Institucionales | Dejar un comentario

Calendario 2010 y remeras de Huella Ecológica

El calendario 2010 y las remeras de la Campaña Huella Ecológica, cuya venta es a total beneficio de la Fundación Azara, se pueden adquirir en: www.huellaecologica.org.ar

24 diciembre 2009 Publicado por | Cuidado del ambiente, Ecología y arte, Institucionales | Dejar un comentario

Se presentó el Calendario 2010 de Gaby Herbstein y Fundación Azara con motivo del lanzamiento de la Campaña Huella Ecológica

Más de 1.500 personas asistieron a la presentación del Calendario 2010 de Gaby Herbstein y la Fundación Azara con motivo del lanzamiento de la Campaña Huella Ecológica, una iniciativa de la mencionada entidad que propone llevar a millones de personas en Latinoamérica un mensaje sobre la citica situación ambiental de nuestro Planeta.

Buenos Aires, diciembre de 2009 – Bajo el influjo de imágenes potentes y música de la DJ Cecilia Amenabar, sirenas doradas y personajes sombríos con mascaras de oxígeno de la compañía TSO, se mezclaron entre el público y la gran cantidad de prensa que asistieron a la presentación del calendario 2010 de Gaby Herbstein y la Fundación Azara. Mike Amigorena, Luciana Salazar, Sabrina Garciarena, Florencia Gómez Córdoba y el periodista Marcelo Zlotogwiazda posaron rodeados de prensa junto a sus fotografías satisfechos de colaborar con una causa como la propuesta en Huella Ecológica.

Los temas representados por los famosos sobre los cuales se busca captar la atención son: el calentamiento global, la contaminación del agua y del aire, la perdida de los bosques y el avance de los desiertos; la sobrepesca, el avance de los océanos, la extinción de las especies, el exceso de consumo, las enfermedades que vuelven y el agotamiento del agua potable. En el calendario participaron también Ricardo Darín, Alessandra Rampolla, Ronnie Arias, Carla Peterson, Gonzalo Valenzuela y Dante Spinetta. Como cierre la actriz Elena Roger representó la oportunidad de las energías limpias como la solar.

La Campaña Huella Ecológica, iniciativa de la Fundación Azara (Universidad Maimónides), continuará durante todo el 2010 con distintas acciones como un programa de televisión, spots, libros de divulgación, campañas en vía pública, conferencias, muestras itinerantes y difusión en las redes sociales. El calendario y las remeras de la campaña, cuya venta es a total beneficio de las acciones que viene realizando la Fundación, se podrán adquirir a través del sitio web: www.vitnik.com o desde la misma página de Huella Ecológica: www.huellaecologica.org.ar

24 diciembre 2009 Publicado por | Cuidado del ambiente, Ecología y arte, Eventos y sociales, Institucionales | Dejar un comentario

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.